mayo 05, 2013

Lo Invisible


« ¿Qué sería de la vida si no presentase frente a nuestros ojos las cosas que suponen ser insignificantes y que la verdad pueden decidir lo que será en parte nuestro futuro? Nunca nos damos cuenta cuando, de un segundo a otro, el destino nos presenta una situación que a nuestros ojos se ve trasparente, casi invisible, y que con frecuencia formará parte de nuestro diario vivir (si es que eres de esas personas que se pasan el tiempo pensando en el «que tal si...»). Por ejemplo, ayudar a esa señora a bajar del bus, dar una limosna a aquel vagabundo, o cosas cercanas, como ayudar a tu madre a poner la mesa, a tu padre a arreglar la silla rota, a tu hermano/a en su tarea. Son cosas cotidianas que no las pensamos, que sólo las hacemos, pero si te detuvieses por sólo un momento en sintetizar aquello que haces por costumbre tal vez te darás cuenta que has perdido gran parte de tu tiempo, quizás, haciendo nada. »

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abril 09, 2013

Día a Día


« La vida es tan corta para preocuparse por insignificancias. ¿Si no hubiese saludado a alguien en el camino, hubiera afectado algo en mi destino? ¿Si no hubiese tomado el bus camino a casa, hubera llegado más tarde o más temprano que aquel que si la tomó? La lógica diría que sí, que llegaría antes, pero ¿qué tal si esa persona, junto a los demás pasajeros del bus, sufrieron un accidente por adelantar al auto que iba antes? El destino está lleno de encrucijadas que están predestinadas por algo superior. Aquellas insignificancias, como dije antes, no son tan importantes, pero pensan en las desiciones constante que tomados día a día...»

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marzo 06, 2013

COMO AYER - Capítulo II


CAPÍTULO  II  
(« NARRACIÓN CHRISTOPHER »)


–– La verdad es que estoy aquí de casualidad –respondió Dan. – Me echaron del otro colegio por mala conducta. Es raro viniéndome de mí, buenas notas y mala conducta… una perfecta combinación de maldad.
–– ¿Por qué no te vas? Me contaminas el aire en donde quiera que estés –expresé.
–– Que raro, no dijiste eso hace tres años, ¿recuerdas?

Totalmente es un secreto que quiero enterrar, ya que lo que sucedió no es parte de mí, ni mucho menos lo que quiero llegar a ser. Fue hace tres años, cuando estábamos en nuestro último año de primaria. En el pasado cuando tenía catorce años, Dan y yo éramos amigos, de los mejores que uno quisiera ser, pero todo se arruinó por su culpa. Ese año, él me confesó que sentía algo más que amistad por mí, algo totalmente nuevo para mí. Escuchar a mi mejor amigo diciendo que se estaba sintiendo atraído por mí era algo raro, ya que me a mí no me gustan los hombres. No sabía si rechazarlo cruelmente para que se desilusionara y se alejara completamente de mí, dejando de ser amigos, o dejarlo como si nunca lo hubiese escuchado confesándoseme. Pero sin esperarlo todo se convirtió en mucho más que una amistad, pero no una relación. Sin embargo, cuando la fiesta de graduación llegó él no supo controlarse, y en el baño de varones casi sucede lo impensable.

–– ¡Intentaste violarme! –exclamé alterado. Uno a uno los recuerdos se asomaron a mi mente, uniéndose en una película de terror. – ¿Éramos amigos, no?
–– Tú me llevaste a eso, sabías que pasaría, no te hagas el inocente –respondió Dan.
–– De eso estás mal, nunca se me pasó por la cabeza que querías hacerlo conmigo.
–– ¿Mal? Yo te quería y tú no supiste que hacer con lo que yo sentía por ti, algo que aún siento –Dan se veía realmente conmocionado, no sabía cómo reaccionar ante la actitud que él estaba tomando. Pero mi rabia era mucho más que cualquier otro sentimiento que estaba produciendo mi corazón, y con un insulto me desquité de todas aquellas emociones y me marché de ese lugar.

No sabía si estaba haciendo bien o mal, pero ahora creo que hice lo correcto, eran unos sentimientos que nada ni nadie podrían controlar. Para la buena suerte que me quedaba del día, me encontré con Giselle en el paradero de buses y nos fuimos juntos a casa. Giselle además de ser mi mejor amiga, es mi vecina desde hace mucho tiempo y sólo cuando la conocí en el colegio supimos que vivíamos relativamente cerca. Al día siguiente, el profesor de Ed. Física me castigó nuevamente por haber dejado a alguien sin experiencia en las duchas, además de dejarlo sin las llaves para que cerrara la puerta; me dejó como responsable de limpiar las duchas durante toda la semana siguiente. Un fastidio. No sabía si apagar mis oídos a lo que ese tipo me decía o sólo cerrar los ojos y aguantar todo lo que estaba diciendo mientras me imaginaba a mí mismo en un lugar como el paraíso. En la hora de almuerzo, me encontré con un amiga de otra clase –la siguiente a la mía–, Alicia, la mejor amiga de… alguien especial. Pocas veces alcanzo a verla y preguntar por «ella».

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febrero 28, 2013

COMO AYER - Capítulo I


CAPÍTULO  I  
(« NARRACIÓN CHRISTOPHER »)


Los secretos que ocultamos, los de nuestro pasado, nos persiguen hasta el confín de los días que nos quedan sobre la tierra que pisamos. Hay secretos que se comparten y otros que no, secretos que no podemos y no queremos decir porque podría arruinar lo que otros han pensado de nosotros. Pero un secreto tan grande como el mío, que ni siquiera es únicamente mío me persigue hasta lo que muchos conocen como el presente.
Dentro de mi razón, la aparición de un ente que en el pasado se cruzó en mi camino no cabía, para mí era sólo una alucinación colectiva. Parpadeaba con gran rapidez para borrar lo que creía que mi mente estaba imaginando, pero era inútil, verdaderamente era él, aquel que corrompió mis pensamientos haciendo que dudara de mí mismo, de quien realmente soy. No podía creer que todavía, después de tres años de no verle, su presencia me siguiera atormentando. Muy poco tiempo tal vez, pero el suficiente para olvidar a una persona que a mi parecer me hizo mal.
El profesor de nuestra clase lo presentó ante el resto de mis compañeros, quienes lo miraban con gran extrañeza o gran admiración. Las chicas de mi clase no se contienen cunado se expresar sus sentimientos se trata, menos cuando es alguien que consideran guapo. Yo me considero un chico guapo, pero creo que para ellas –por verme desde hace más de dos años todos los días– ya no piensan lo mismo.

–– Jorquera, siéntate junto a Sandoval –le indicó el profesor.
–– ¿Quién es Sandoval? –preguntó el chico. El profesor estaba apuntando hacía un asiento, justo frente al mío. – ¿La chica delante del chico de pañoleta?
–– Exactamente ahí
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Como Ayer: Sinopsis

Sinopsis:

La adolescencia está llena de secretos, de amor y amistad, de tristeza y rabia, de desamores y enemigos. Las historias que se hacen en la adolescencia son inolvidables, y algunas quisiéramos enterrarlas diez metros bajo tierra, donde nadie -incluso nosotros- podamos encontrarlas.

Estas son tres historias de tres amigos que viven el día a día, descubriendo lo que la vida les tiene preparado. Algunos encontrando quienes son realmente, eligiendo su orientación sexual. Otros encontrando un amor que no los haga sufrir, y otros sólo viviendo con lo que les dieron al nacer.


Primero está Christopher Valenzuela, un chico que tiene un pasado que no quiere reconocer, que le parece repugnante. Su mejor amigo, Mauricio García, sólo quiere vivir disfrutando de los placeres que se le van dando en el camino, pero se dará cuenta que ya no le es suficiente. Y también está la inseparable, Giselle Villanueva, una chica que ya ha decidido su orientación sexual, pero se siente un poco sola entre tanto amor heterosexual.

Sumergidos en el colegio, intentaran sobrevivir a las tareas, a los amigos que ya no son tan amigos, al amor que los eleva y los aplasta como hormigas, y los profesores que los exprimen como limones.
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febrero 10, 2013

Nuestro Cruel Destino


Uno, con la luz de la luna se descontrola,
Transformándose en lo que no quiere ser
El otro, con la luz del sol se debilita,
Observando lo que quedó de él.

Ninguno de los dos quiso la vida,
Que el destino les tenía preparada
Pero ambos no podían ignorar
El camino que sus acciones les mostraban.

Y aunque pasen mil años,
Sus vidas seguirán siendo las mismas
Ya que su condición de inmortal
Los condena el resto de sus días.

febrero 07, 2013

MEMORIA - Capítulo 06


Direcciones y caminos


Ninguno de los agentes que llegaron después para ayudar a su colega puso una opresión sobre Alexia para que los acompañara al departamento de policía. Se suponía que iba a ser un día realmente extraordinario y fuera de lo común, y como Alexia lo ponía en su mente, el día se llevó el premio mayor. En el auto donde Alexia iba la acompañaban, además del conductor, otros dos agentes, un hombre y una mujer. La agente especial Margaret Green y joven agente Patrick Slater. Ella aparentaba ser una mujer dura y agria –a pesar de simular unos 30 años–, como si estuviera despechada por el amor y la vida que le tocó vivir; y él parecía un chico que acababa de salir de la academia, bastante ingenuo y reservado.
La sede del FBI en Manhattan estaba siendo visitado por el gobernador de Nueva York y sólo el director sabía la razón de tal visita. Por tal razón, los agentes que custodiaban a Alexia no podían llevarla a su propia sala de interrogaciones. Además, el caso que involucraba a la señorita McFly estaba siendo duramente cuestionado por los directivos del departamento, diciendo que sólo era una pérdida de tiempo, dado las circunstancias que fue ocurrido en accidente. Al agente Scofield no le quedó más que pedir una solicitud para utilizar la sala de interrogaciones de la policía local.
Al llegar al departamento de policía, todos quedaron sorprendidos al ver que tres agentes especiales del FBI hacían su entrada en el departamento junto a quien podría ser una sospechosa o una testigo. Al parecer, además del capitán, nadie sabía cuál era la causa de aquella visita; todos los curiosos decidieron seguirlos hasta la sala de interrogaciones. Los policías detrás del espejo discutían si fue lo mejor haber prestado la sala de interrogación al FBI sabiendo que ellos tenían la propia, pero el capitán hizo callar a todos aquellos que tenían una objeción con la decisión que tomó su jefe. Al escuchar la estrepitosa voz del capitán, todos decidieron callar, acatando sus órdenes, y se dispusieron a escuchar la interrogación. En la sala, la agente Green comenzó a formular una serie de interrogantes que para Alexia eran una cadena de desconocidas historias que nunca antes había escuchado..

enero 30, 2013

MEMORIA - Capítulo 05


Sombras de una verdad


Desde que Alexia se instaló en el departamento de Dorian, todas las mañanas sin excepción intenta prepararle el desayuno en forma de agradecimiento antes de irse, y todas las noches que el médico llega tarde del hospital, se desvela esperándole. Muchos de los residentes del edificio que conocían a Alexia y Dorian creían que ellos eran novios; mas Alexia sólo lo veía como la persona que le ha facilitado toda la ayuda que ella necesita.
Como todos los martes temprano en la mañana, desde que Alexia recibió el alta de Bellevue Hospital Center, debía encaminarse a sus rigurosas terapias. Siempre iba con Dorian, pero esa vez tuvo que ir sola, ya que en el hospital hubo una emergencia y Dorian fue llamado con suma urgencia. El señor Nolan pidió un permiso al jefe de personal para acompañar a Alexia a su cita, pero no se lo concedió. A ella no le quedó más que ir completamente sola. Ya conocía el camino a Mount Sinai Hospital –lugar donde la trasladaron–, pero no sabía si en el trayecto su mente la envolvería nuevamente en un mundo lleno de incomprensibles recuerdos de una vida pasada que suponía no era suya. Se preguntaba antes de salir del edificio qué tal si uno de sus recuerdos la llevaba a tener un nuevo accidente.

–– ¿Está lista, señorita McFly? –El señor Nolan se veía preocupado, también se preguntaba por las consecuencia que traería aquella salida. Antes de que Alexia pusiera siquiera un pie en la acera, recibió una llamada de Dorian; llamaba para preguntar si ya iba de salida.

enero 08, 2013

Amor o sólo Demencia


Ellos se prometieron el mundo entero. Ella le prometió nunca dejarlo de amar, él nunca abandonarla. Ella cumplió su promesa... pero su novio no. Él la abandonó el mismo instante en que conoció a otra chica, una chica más preocupada por sí misma, más guapa. La describía como la perfección hecha carne, un ángel entregado como un regalo divino.
La chica de la promesa no comprendía que veía, si era a su novio con otra chica o satanás encantado con una luz brillante. No entendía que sucedía en su corazón, era un sentimiento desconocido para una persona que nunca conoció el mal humano. En su mente pasaban imágenes sádicas, llenas de sangre... quería ver a esos dos muertos. Un día cualquiera, en su mente comenzó a maquinar un plan macabro, inimaginable para aquellos que no han sufrido por amor hasta el punto de matar. Elaboró la venganza menos pensada contra el chico que la hizo conocer el amor y a quien les entregó todo su ser.
Un día nublado a las 3 de la tarde, Diana, la chica del corazón roto y de la luz hecha oscuridad, decidió salir como todos los sábados a comprar, luego de eso nada, sólo un incómodo silencio aterrador. Hasta el momento nadie sabe que ocurrió, nadie quiso saber nada. Como siempre la ignorancia humana ganó al final de la contienda; nadie quiso ver más allá de sus narices y notar que la luz de una niña se estaba extinguiendo por la insensatez de un hombre... Ya era tarde, la cartas estaban sobre la mesa y nada se podía hacer por aquellos dos que se encontraron en la entrada de una iglesia, sin corazón, sin ojos... y sin piel.
Al cabo de unas horas, Diana fue encontrada en un cementerio... degollada. Había una nota bajo sus pies, la había escrito antes de morir:

«El amor te roba el corazón, no puedes dejar de mirar a aquel que te roba el sueño, y cuando lo tienes cerca, la piel se te eriza de sólo pensar en sus caricias... Eso para ellos ya no será un problema, los he salvado de la perdición. En cuanto a mí, he perdido la cabeza por el amor».



enero 06, 2013

MEMORIA - Capítulo 04

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Encubriendo identidades


Correr era en lo único que Alexia podía pensar después de tal confesión, mas no podía hacerlo, el yeso se lo impedía. Después de que Laurine pronunciara el nombre Evelyn, Alexia entró en confusión y quiso buscar entre los clientes del café aquella persona dueña de ese nombre. Pero al no encontrar a dicha mujer, se volteó sobre sí misma para mirar a Laurine, y le preguntó: «¿Quién es Evelyn?» Sólo se escuchó una carcajada, y provenía de la amiga de Dorian.

–– ¿De verdad no te acuerdas? ¡Evelyn, soy yo, Laurine!

Una persona que la conocía, la primera que la identificaba con un nombre. A pesar que Alexia tenía un gran parche sobre el rostro –por la quemadura del siniestro–, en el sector del pómulo, la chica que tenía en frente la pudo identificar. No pasó ni medio minuto y Dorian ya había hecho su entrada en medio del restaurant. Ambas lo observaron con detención, Alexia intrigada y Laurine emocionada. En el rostro del médico se veía el alivio que su paciente estuviese ahí; en todo el camino no pensó en nada más que en Alexia, si había encontrado en lugar exacto. Laurine siguió atendiendo las mesas, mientras que Alexia y Dorian tuvieron una breve y calmada discusión. Ella en verdad quería saber cuáles eran las reales intenciones de su doctor, si se conocieron en el en la época de la adolescentes en la preparatoria. Aunque Alexia sabía que había perdido gran parte de su memoria y su actitud fuese la de una adolescente, estaba consciente que en realidad era una adulta de unos 25 años y debía conocer la realidad que la rodeaba. Dorian le hiso saber que estaba igual de confundido que ella y por esa razón quería ofrecerle su incondicional ayuda. De todas formas no respondió su pregunta.