Sombras de una verdad
Desde que Alexia se instaló en
el departamento de Dorian, todas las mañanas sin excepción intenta prepararle
el desayuno en forma de agradecimiento antes de irse, y todas las noches que el
médico llega tarde del hospital, se desvela esperándole. Muchos de los
residentes del edificio que conocían a Alexia y Dorian creían que ellos eran
novios; mas Alexia sólo lo veía como la persona que le ha facilitado toda la
ayuda que ella necesita.
Como todos los martes temprano
en la mañana, desde que Alexia recibió el alta de Bellevue Hospital Center, debía
encaminarse a sus rigurosas terapias. Siempre iba con Dorian, pero esa vez tuvo
que ir sola, ya que en el hospital hubo una emergencia y Dorian fue llamado con
suma urgencia. El señor Nolan pidió un permiso al jefe de personal para
acompañar a Alexia a su cita, pero no se lo concedió. A ella no le quedó más
que ir completamente sola. Ya conocía el camino a Mount Sinai Hospital –lugar
donde la trasladaron–, pero no sabía si en el trayecto su mente la envolvería
nuevamente en un mundo lleno de incomprensibles recuerdos de una vida pasada
que suponía no era suya. Se preguntaba antes de salir del edificio qué tal si
uno de sus recuerdos la llevaba a tener un nuevo accidente.
–– ¿Está lista, señorita McFly?
–El señor Nolan se veía preocupado, también se preguntaba por las consecuencia
que traería aquella salida. Antes de que Alexia pusiera siquiera un pie en la
acera, recibió una llamada de Dorian; llamaba para preguntar si ya iba de
salida.
