enero 30, 2013

MEMORIA - Capítulo 05


Sombras de una verdad


Desde que Alexia se instaló en el departamento de Dorian, todas las mañanas sin excepción intenta prepararle el desayuno en forma de agradecimiento antes de irse, y todas las noches que el médico llega tarde del hospital, se desvela esperándole. Muchos de los residentes del edificio que conocían a Alexia y Dorian creían que ellos eran novios; mas Alexia sólo lo veía como la persona que le ha facilitado toda la ayuda que ella necesita.
Como todos los martes temprano en la mañana, desde que Alexia recibió el alta de Bellevue Hospital Center, debía encaminarse a sus rigurosas terapias. Siempre iba con Dorian, pero esa vez tuvo que ir sola, ya que en el hospital hubo una emergencia y Dorian fue llamado con suma urgencia. El señor Nolan pidió un permiso al jefe de personal para acompañar a Alexia a su cita, pero no se lo concedió. A ella no le quedó más que ir completamente sola. Ya conocía el camino a Mount Sinai Hospital –lugar donde la trasladaron–, pero no sabía si en el trayecto su mente la envolvería nuevamente en un mundo lleno de incomprensibles recuerdos de una vida pasada que suponía no era suya. Se preguntaba antes de salir del edificio qué tal si uno de sus recuerdos la llevaba a tener un nuevo accidente.

–– ¿Está lista, señorita McFly? –El señor Nolan se veía preocupado, también se preguntaba por las consecuencia que traería aquella salida. Antes de que Alexia pusiera siquiera un pie en la acera, recibió una llamada de Dorian; llamaba para preguntar si ya iba de salida.

enero 08, 2013

Amor o sólo Demencia


Ellos se prometieron el mundo entero. Ella le prometió nunca dejarlo de amar, él nunca abandonarla. Ella cumplió su promesa... pero su novio no. Él la abandonó el mismo instante en que conoció a otra chica, una chica más preocupada por sí misma, más guapa. La describía como la perfección hecha carne, un ángel entregado como un regalo divino.
La chica de la promesa no comprendía que veía, si era a su novio con otra chica o satanás encantado con una luz brillante. No entendía que sucedía en su corazón, era un sentimiento desconocido para una persona que nunca conoció el mal humano. En su mente pasaban imágenes sádicas, llenas de sangre... quería ver a esos dos muertos. Un día cualquiera, en su mente comenzó a maquinar un plan macabro, inimaginable para aquellos que no han sufrido por amor hasta el punto de matar. Elaboró la venganza menos pensada contra el chico que la hizo conocer el amor y a quien les entregó todo su ser.
Un día nublado a las 3 de la tarde, Diana, la chica del corazón roto y de la luz hecha oscuridad, decidió salir como todos los sábados a comprar, luego de eso nada, sólo un incómodo silencio aterrador. Hasta el momento nadie sabe que ocurrió, nadie quiso saber nada. Como siempre la ignorancia humana ganó al final de la contienda; nadie quiso ver más allá de sus narices y notar que la luz de una niña se estaba extinguiendo por la insensatez de un hombre... Ya era tarde, la cartas estaban sobre la mesa y nada se podía hacer por aquellos dos que se encontraron en la entrada de una iglesia, sin corazón, sin ojos... y sin piel.
Al cabo de unas horas, Diana fue encontrada en un cementerio... degollada. Había una nota bajo sus pies, la había escrito antes de morir:

«El amor te roba el corazón, no puedes dejar de mirar a aquel que te roba el sueño, y cuando lo tienes cerca, la piel se te eriza de sólo pensar en sus caricias... Eso para ellos ya no será un problema, los he salvado de la perdición. En cuanto a mí, he perdido la cabeza por el amor».



enero 06, 2013

MEMORIA - Capítulo 04

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Encubriendo identidades


Correr era en lo único que Alexia podía pensar después de tal confesión, mas no podía hacerlo, el yeso se lo impedía. Después de que Laurine pronunciara el nombre Evelyn, Alexia entró en confusión y quiso buscar entre los clientes del café aquella persona dueña de ese nombre. Pero al no encontrar a dicha mujer, se volteó sobre sí misma para mirar a Laurine, y le preguntó: «¿Quién es Evelyn?» Sólo se escuchó una carcajada, y provenía de la amiga de Dorian.

–– ¿De verdad no te acuerdas? ¡Evelyn, soy yo, Laurine!

Una persona que la conocía, la primera que la identificaba con un nombre. A pesar que Alexia tenía un gran parche sobre el rostro –por la quemadura del siniestro–, en el sector del pómulo, la chica que tenía en frente la pudo identificar. No pasó ni medio minuto y Dorian ya había hecho su entrada en medio del restaurant. Ambas lo observaron con detención, Alexia intrigada y Laurine emocionada. En el rostro del médico se veía el alivio que su paciente estuviese ahí; en todo el camino no pensó en nada más que en Alexia, si había encontrado en lugar exacto. Laurine siguió atendiendo las mesas, mientras que Alexia y Dorian tuvieron una breve y calmada discusión. Ella en verdad quería saber cuáles eran las reales intenciones de su doctor, si se conocieron en el en la época de la adolescentes en la preparatoria. Aunque Alexia sabía que había perdido gran parte de su memoria y su actitud fuese la de una adolescente, estaba consciente que en realidad era una adulta de unos 25 años y debía conocer la realidad que la rodeaba. Dorian le hiso saber que estaba igual de confundido que ella y por esa razón quería ofrecerle su incondicional ayuda. De todas formas no respondió su pregunta.