« ¿Qué sería de la vida si no presentase frente a nuestros ojos las cosas que suponen ser insignificantes y que la verdad pueden decidir lo que será en parte nuestro futuro? Nunca nos damos cuenta cuando, de un segundo a otro, el destino nos presenta una situación que a nuestros ojos se ve trasparente, casi invisible, y que con frecuencia formará parte de nuestro diario vivir (si es que eres de esas personas que se pasan el tiempo pensando en el «que tal si...»). Por ejemplo, ayudar a esa señora a bajar del bus, dar una limosna a aquel vagabundo, o cosas cercanas, como ayudar a tu madre a poner la mesa, a tu padre a arreglar la silla rota, a tu hermano/a en su tarea. Son cosas cotidianas que no las pensamos, que sólo las hacemos, pero si te detuvieses por sólo un momento en sintetizar aquello que haces por costumbre tal vez te darás cuenta que has perdido gran parte de tu tiempo, quizás, haciendo nada. »
.